Sant 1, 16-27
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)16No os engañéis, hermanos míos queridos: 17toda dádiva buena y todo don perfecto que recibimos viene de lo alto * , desciende del Padre de las luces * , en quien no hay cambio ni fase de sombra. 18Nos engendró por su propia voluntad, con palabra de verdad * , para que fuésemos las primicias de sus criaturas * . 19Tenedlo presente, hermanos míos queridos: Que cada uno sea diligente para escuchar y tardo hablar y para la ira, 20pues la ira del hombre no desemboca en lo que Dios quiere. 21Por eso, desechad todo tipo de inmundicia y de mal, que tanto abunda, y recibid con docilidad la palabra sembrada en vosotros, que es capaz de salvar vuestras vidas. 22Poned por obra la palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos. 23Si alguno se contenta con oír la palabra sin ponerla por obra, se parece al que contemplaba sus rasgos en un espejo: 24efectivamente, se contempló, pero, en cuanto se dio media vuelta, se olvidó de cómo era. 25En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad * y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo, sino como cumplidor de ella, será feliz practicándola. 26Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión es vana. 27La religión pura e intachable ante Dios Padre * es ésta: ayudar a huérfanos y viudas en sus tribulaciones y conservarse incontaminado del mundo.