Eclo 27, 1-30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Por amor al dinero muchos han pecado * ; el que pretende enriquecerse desvía la mirada * . 2Entre dos piedras unidas se clava la estaca, y entre compra y venta se introduce el pecado * . 3Quien no se aferra enseguida al temor del Señor, pronto verá su casa arruinada. 4Cuando se agita la criba, quedan los desechos; cuando el hombre habla, se descubren sus defectos. 5El horno prueba las vasijas del alfarero, el hombre es probado en su conversación. 6El fruto demuestra el cultivo del árbol, y la palabra del hombre revela su mentalidad. 7No elogies a nadie, antes de oírle hablar, porque ésa es la prueba del hombre. 8Si buscas la justicia, la encontrarás, y te la vestirás como túnica de fiesta. 9Los pájaros anidan con los de su especie, y la verdad con los que la practican. 10El león acecha a su presa, y el pecado a los que cometen injusticias. 11En la conversación del piadoso siempre hay sabiduría, en cambio, el insensato cambia como la luna. 12No pierdas el tiempo con los necios * , pero entre los sensatos demórate sin reparos. 13La conversación de los necios es exasperante, se ríen de los placeres del pecado. 14El lenguaje del hombre que jura sin cesar eriza los cabellos, y ante sus disputas hay que taparse los oídos. 15Riña de orgullosos hace derramar sangre, da pena escuchar sus insultos. 16El que revela secretos se desacredita ante todos, y nunca encontrará un amigo de verdad. 17Ama a tu amigo y pon tu confianza en él, pero, si revelas sus secretos, no vayas tras él; 18porque como el asesino elimina a su víctima, así tú has destruido la amistad de tu prójimo. 19Como pájaro que has dejado escapar de tu mano, así habrás perdido a tu amigo y no lo recobrarás. 20No vayas en su busca, porque se fue lejos; huyó como gacela de la trampa. 21Se puede vendar una herida, se puede perdonar una ofensa, pero no hay esperanza para el que ha revelado un secreto. 22El que guiña el ojo algo malo está tramando; nadie podrá disuadirle de ello * . 23En tu presencia habla con dulzura y muestra admiración por tus palabras; pero luego cambia de lenguaje y usa tus palabras para provocar escándalo. 24Muchas cosas detesto, pero nada como a este hombre, a quien también detesta el Señor. 25Quien tira una piedra al aire, le cae en la cabeza, el golpe a traición hiere al que lo da * . 26Quien cava una fosa, caerá en ella; quien tiende una trampa, en ella quedará atrapado. 27Quien hace el mal, lo verá caer sobre sí, aunque no sepa de dónde le viene. 28Escarnios e insultos son propios del orgulloso, pero la venganza le acecha como un león. 29Los que se alegran de la caída del piadoso caerán en la trampa, y el dolor los consumirá antes de morir * . 30Rencor e ira también son detestables; el pecador está habituado a ambos.