Sab 4, 1-20
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Más vale no tener hijos y tener virtud * , pues su recuerdo * es inmortal y es reconocida por Dios y por los hombres: 2presente, la imitan; ausente, la añoran; y en la eternidad desfila en triunfo coronada, pues venció en la lucha de premios intachables * . 3En cambio, la familia numerosa de los impíos será inútil; sus retoños bastardos no echarán raíces profundas ni tendrá base sólida. 4Aunque sus ramas verdeen temporalmente, será sacudida por el viento, a causa de su caducidad, y arrancada de raíz por el huracán enfurecido. 5Sus ramas aún tiernas se troncharán, su fruto será inútil, inmaduro para comerlo, y nada se aprovechará. 6Pues los hijos nacidos de uniones ilícitas son testigos de la maldad de los padres a la hora de su examen * . 7El justo, aunque muera prematuramente, tendrá descanso, 8pues la ancianidad venerable no consiste en larga vida, ni se mide por los años. 9Que las canas del hombre son la prudencia y la edad avanzada, una vida intachable. 10Fue amado, porque agradaba a Dios; fue trasladado * , porque vivía entre pecadores. 11Fue arrebatado para que la maldad no pervirtiera su inteligencia o el engaño sedujera su alma; 12pues la fascinación del mal ensombrece el bien y el frenesí del deseo pervierte al espíritu ingenuo. 13Madurando en poco tiempo, completó una larga vida, 14y como su alma era agradable al Señor, se apresuró a escapar de la maldad. La gente * lo ve y no lo entiende; no les cabe esto en la cabeza: 15que la gracia y la misericordia están destinadas a sus elegidos, y su salvación * , a sus santos. 16El justo que muere condena a los impíos que viven, y la juventud prematuramente realizada, a la longevidad del malvado. 17Ven la muerte del sabio, pero no comprenden su propósito, ni por qué el Señor lo ha puesto a salvo. 18Lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos. 19Más tarde serán cadáveres sin honra, objeto de ultraje entre los muertos para siempre * . Pues los estrellará de cabeza y sin rechistar, los removerá de sus cimientos; quedarán totalmente asolados y sumidos en el dolor; y su recuerdo se perderá. 20Acudirán asustados a dar cuenta de sus pecados, y sus propios delitos los acusarán a la cara.