Sab 2, 1-24
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Razonando erróneamente, se decían : «Corta y triste es nuestra vida * ; la muerte del hombre no tiene remedio y de nadie consta que haya vuelto de la tumba * . 2Nacimos por azar * y pasaremos como si no hubiéramos existido. El soplo de nuestro aliento es humo, y el pensamiento, una chispa del latido de nuestro corazón. 3Cuando ella se apague, el cuerpo se convertirá en ceniza y el espíritu se desvanecerá como aire ligero. 4Con el tiempo nuestro nombre caerá en el olvido * y nadie se acordará de nuestras obras; nuestra vida pasará como rastro de nube, se disipará como niebla acosada por los rayos del sol y agobiada por su calor. 5Nuestro tiempo es una sombra fugaz y nuestra muerte, irrevocable, porque se ha puesto el sello y nadie regresa * . 6Venid, pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de la realidad con impaciencia juvenil; 7embriaguémonos de vinos exquisitos y perfumes, que no se nos escape la flor primaveral * ; 8coronémonos de rosas antes que se marchiten; 9que ninguno de nosotros se pierda nuestra orgía, dejemos por todas partes huellas de la alegría; que ésta es nuestra suerte y nuestra herencia. 10Oprimamos al pobre que es justo * , no tengamos compasión de la viuda ni respetemos las canas llenas de años del anciano * . 11Que nuestra fuerza sea norma de la justicia * , porque la debilidad se demuestra inútil. 12Pongamos trampas al justo, que nos fastidia * y se opone a nuestras acciones; nos echa en cara nuestros delitos y reprende nuestros pecados de juventud. 13Presume de conocer a Dios * y se presenta como hijo del Señor. 14Es un reproche contra nuestras convicciones y su sola aparición nos resulta insoportable, 15pues lleva una vida distinta a los demás y va por caminos diferentes * . 16Nos considera moneda falsa y nos evita como a apestados; celebra el destino de los justos * y presume de que Dios es su padre. 17Ya veremos si lleva razón, comprobando cuál es su desenlace * : 18pues si el justo es hijo de Dios * , él lo rescatará y lo librará del poder de sus adversarios. 19Lo someteremos a humillaciones y torturas para conocer su temple y comprobar su entereza. 20Lo condenaremos a una muerte humillante, pues, según dice, Dios lo protegerá * .» 21Así piensan, pero se equivocan, pues los ofusca su maldad. 22No conocen los secretos de Dios * , ni esperan recompensa para la virtud, ni valoran el premio de una vida intachable. 23Porque Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su mismo ser * ; 24pero la muerte entró en el mundo por envidia del diablo * , y la experimentan sus secuaces.