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Sab 14, 1-31

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Otro, dispuesto a embarcar para cruzar el mar bravío, invoca a un madero más frágil que la nave que lo lleva * . 2A ésta la inventó el afán de lucro y la construyó la sabiduría como artífice * ; 3pero es tu providencia * , Padre, quien la guía, pues también en el mar abriste un camino y una senda segura entre las olas * , 4demostrando así que puedes salvar de todo peligro, para que hasta el inexperto pueda embarcarse. 5No quieres que las obras de tu Sabiduría queden estériles; por eso, los hombres confían sus vidas a un insignificante madero, cruzan el oleaje en una balsa y arriban sanos y salvos. 6Ya en los comienzos, cuando los soberbios gigantes perecían * , la esperanza del mundo se refugió en una balsa * , que, pilotada por tu mano, legó al mundo una semilla de vida. 7Bendito, pues, el madero con el que se hace justicia * : 8pero malditos el ídolo manufacturado * y el que lo hizo; el uno por hacerlo, y el otro porque, siendo corruptible, es considerado dios. 9Dios aborrece igualmente al impío y su impiedad, 10y la obra será castigada junto con su autor. 11Por eso los ídolos de las naciones también serán juzgados, porque se convirtieron en abominación entre las criaturas de Dios, ocasión de tropiezo para las almas de los hombres y una trampa para los pies de los insensatos. 12La invención de los ídolos fue el comienzo de la infidelidad, y su descubrimiento, la corrupción de la vida * . 13Pero no existían desde el principio, ni existirán para siempre. 14Entraron * en el mundo por la vanidad de los hombres y, por eso, su fin inmediato está decidido. 15Un padre * , afligido por un luto prematuro, hace una imagen del hijo malogrado, y al que ayer era hombre muerto, hoy lo honra como un dios y encarga a sus subordinados misterios y ritos. 16Luego la impía costumbre se consolida con el tiempo y se observa como ley. 17Las estatuas también recibían culto por decreto de los soberanos. Y, como la gente que vivía lejos no los podía venerar en persona, representaban su figura lejana haciendo una imagen visible del rey venerado, para adular con fervor al ausente como si estuviera presente. 18La ambición del artista contribuyó a extender este culto incluso entre quienes no lo conocían; 19pues éste, queriendo complacer seguramente al soberano, alteró con su arte el parecido para embellecerlo, 20y la multitud, seducida por el encanto de la obra, tomó entonces por objeto de culto al que poco antes honraba como hombre. 21Y esto se convirtió en trampa para los vivientes, pues los hombres, esclavos de la desgracia o de la tiranía, dieron el nombre incomunicable * a piedras y maderos. 22Luego, no les bastó con errar en el conocimiento de Dios, sino que, debatiéndose en duro conflicto * por la ignorancia, llamaron paz a tan graves males. 23Así, celebrando iniciaciones infanticidas, misterios secretos o delirantes orgías de ritos extravagantes * , 24ya no mantienen puros ni vidas ni matrimonios, sino que se matan a traición unos a otros o se humillan con adulterios. 25Todo es un caos de sangre y muerte, robo y fraude, corrupción, deslealtad, desorden, perjurio, 26confusión de los buenos, olvido de la gratitud, contaminación de las almas, inversión de sexos * , desorden matrimonial, adulterio y libertinaje * . 27Porque el culto a los ídolos sin nombre * es principio, causa y fin de todos los males. 28Pues o se divierten frenéticamente, o profetizan mentiras, o viven en la injusticia, o perjuran con ligereza. 29Como confían en ídolos sin vida, no temen que el jurar en falso les pueda perjudicar. 30Pero un doble castigo les aguarda: por hacerse una idea falsa de Dios, al entregarse a los ídolos, y por jurar injustamente y con engaño, despreciando la santidad. 31Porque no es el poder de aquellos por los que juran, sino el castigo de los que pecan, quien persigue siempre las transgresiones de los malvados.