Sal 73, 12-28
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)12¡Así son, éstos son los malvados!, tranquilos y acumulando riqueza. 13¿Así que en vano purifiqué mi corazón, lavé mis manos en señal de inocencia, 14aguanté golpes todo el día y correcciones cada mañana? 15Si hubiese dicho: «Hablaré como ellos», habría traicionado a la raza de tus hijos. 16Me di entonces a pensar para entenderlo, pero me resultaba harto difícil. 17Hasta que entré en el santuario * de Dios y acabé entendiendo su destino: 18los pones en el resbaladero, los empujas a la ruina. 19De pronto quedan hechos un horror, desaparecen consumidos de espanto: 20como un sueño al despertar, Señor, al levantarte desprecias su imagen * . 21Cuando mi corazón se avinagraba, cuando se torturaba mi conciencia * , 22estúpido de mí, no comprendía, sólo era un animal * ante ti. 23Pero yo estoy siempre contigo, me tomas de la mano derecha, 24me guías según tus planes, me conduces tras la gloria * . 25¿A quién tengo yo en el cielo? Estando contigo no hallo gusto en la tierra. 26Aunque se consuman mi cuerpo y mi mente * , tú eres mi roca, mi lote, Dios por siempre. 27Los que se alejan de ti se pierden, aniquilas a los que te son adúlteros * . 28Pero mi bien es estar junto a Dios, he puesto mi cobijo en el Señor a fin de proclamar tus obras * .