Sal 53, 1
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(52) Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema. De David. [[2]] Dice el necio en su interior: «No hay Dios». Están corrompidos, pervertidos, no hay quien haga el bien.
1(52) Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema. De David. [[2]] Dice el necio en su interior: «No hay Dios». Están corrompidos, pervertidos, no hay quien haga el bien.