Sal 50, 1-23
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(49) Salmo. De Asaf. Habla Yahvé, Dios de los dioses: convoca a la tierra de oriente a occidente. 2Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece; 3viene nuestro Dios y no callará. Lo precede un fuego voraz, lo rodea violenta tempestad; 4convoca en lo alto a los cielos, y a la tierra para juzgar a su pueblo: 5«Reunid ante mí a mis adeptos, que sellaron mi alianza con sacrificios». 6(Los cielos proclaman su justicia, Pausa. pues Dios mismo viene como juez.) 7«Escucha, pueblo mío, voy a hablar, Israel, testifico contra ti, yo, Dios, tu Dios. 8No te acuso por tus sacrificios, ¡están siempre ante mí tus holocaustos! 9No tomaré novillos de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos, 10pues son mías las fieras salvajes, las bestias en los montes a millares; 11conozco las aves de los cielos * , mías son las alimañas del campo. 12Si hambre tuviera, no te lo diría, porque mío es el orbe y cuanto encierra. 13¿Acaso como carne de toros o bebo sangre de machos cabríos? 14Sacrifica a Dios dándole gracias, cumple todos tus votos al Altísimo: 15invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria». 16Pero al malvado Dios le dice * : «¿A qué viene recitar mis preceptos y ponerte a hablar de mi alianza, 17tú que detestas la doctrina y a tus espaldas echas mis palabras? 18Si ves a un ladrón vas con él, compartes tu suerte con adúlteros; 19abres tu boca con malicia, tu lengua trama engaños. 20Te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre. 21Haces esto, ¿y he de callarme? ¿Piensas que soy como tú? Yo te acuso y te lo echo en cara. 22Entended esto bien los que olvidáis a Dios, no sea que os destroce y no haya quien os salve. 23Me honra quien sacrifica dándome gracias, al que es recto * le haré ver la salvación de Dios».