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Sal 49, 5-12

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

5[[6]] ¿Por qué he de temer los malos tiempos, cuando me cercan maliciosos los que me hostigan * , 6[[7]] los que ponen su confianza en su fortuna y se glorían de su enorme riqueza? 7[[8]] No puede un hombre redimirse ni pagar a Dios por su rescate 8[[9]] (es muy caro el precio de su vida, y nunca tendrá suficiente), 9[[10]] para vivir eternamente sin tener que ver la fosa. 10[[11]] Puede ver, sin duda, morir a los sabios, lo mismo que perecen necios y estúpidos, y acabar dejando a otros sus riquezas. 11[[12]] Sus tumbas * son sus casas eternas, sus moradas de edad en edad, ¡y habían dado su nombre a países! 12[[13]] El hombre opulento no entiende * , a las bestias mudas se parece.