Sal 35, 11-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)11Se levantaban testigos violentos, me preguntaban cosas que ignoraba; 12me devolvían mal por bien, me dejaban desamparado. 13Yo, en cambio, cuando estaban enfermos, vestido de sayal y afligido con ayunos, repetía mi oración en mi interior. 14Como por un amigo o un hermano, de un lado a otro caminaba; como de luto por una madre, sombrío me encorvaba. 15Mas cuando tropecé, se alegraron, todos se unieron contra mí; extranjeros * que no conozco sin parar me desgarraban; 16si caía me rodeaban * rechinando sus dientes contra mí.