Sal 18, 1-2
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(17) Del maestro de coro. Del siervo de Yahvé, David, que dirigió a Yahvé las palabras de este cántico el día en que Yahvé lo libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. [[2]] Dijo: Te quiero, Yahvé, mi fortaleza (mi salvador, que me salva de la violencia * ). 2[[3]] Yahvé, mi roca * y mi baluarte, mi libertador y mi Dios; la roca en que me amparo, mi escudo y mi fuerza * salvadora, mi ciudadela y mi refugio.