Sal 135, 1-21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(134) ¡Aleluya! Alabad el nombre de Yahvé, alabad, siervos de Yahvé, 2que servís en la Casa de Yahvé, en los atrios de la Casa de nuestro Dios. 3Alabad a Yahvé, porque es bueno, tañed para su nombre, que es amable. 4Pues Yahvé se ha elegido a Jacob, a Israel, para ser su propiedad. 5Bien sé yo que es grande Yahvé, nuestro Señor más que todos los dioses. 6Todo lo que quiere Yahvé, lo hace en el cielo y la tierra, en el mar y en los abismos. 7Levanta las nubes por el horizonte, con los relámpagos hace llover, saca de sus depósitos el viento. 8Hirió a los primogénitos de Egipto, desde personas hasta el ganado; 9mandó señales y prodigios en medio de ti, Egipto, contra el faraón y sus ministros. 10Hirió a incontables naciones, dio muerte a reyes poderosos, 11a Sijón, rey de los amorreos, a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán; 12y dio sus tierras en herencia, en herencia a su pueblo Israel. 13¡Yahvé, tu fama es eterna, Yahvé, tu recuerdo por generaciones! 14Pues Yahvé hace justicia a su pueblo, se compadece de todos sus siervos. 15Los ídolos paganos son plata y oro, obra de la mano del hombre, 16tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven; 17tienen orejas y no oyen, tienen boca y no respiran. 18¡Sean como ellos los que los hacen, los que en ellos ponen su confianza! 19Casa de Israel, bendecid a Yahvé, casa de Aarón, bendecid a Yahvé, 20casa de Leví, bendecid a Yahvé, los adeptos * a Yahvé, bendecid a Yahvé. 21¡Bendito desde Sión Yahvé, que habita en Jerusalén * !