Rom 9, 1-3
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Cristo es testigo de que digo la verdad, y de que no miento —además me lo dice mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo—: 2siento una gran tristeza y un dolor incesante en el corazón. 3Pues desearía ser yo mismo maldito * , separado de Cristo, por mis hermanos, los de mi raza según la carne.