Rom 8, 26-39
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)26De igual manera, el Espíritu viene también en ayuda de nuestra flaqueza. Como nosotros no sabemos pedir como conviene, el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indescriptibles * . 27Y el que examina el interior de las personas ya sabe lo que anhela el Espíritu, y que, cuando intercede en favor de los santos, lo hace conforme a la voluntad de Dios. 28Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman, de aquellos que han sido llamados según su designio * . 29Pues Dios predestinó a reproducir la imagen de su Hijo * a los que conoció de antemano, para que así fuera su Hijo el primogénito entre muchos hermanos. 30Y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los hizo justos; y a los que hizo justos, también los glorificó * . 31Ante esto, ¿qué podemos decir? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32Si Él no perdonó ni a su propio Hijo (antes bien lo entregó por todos nosotros), ¿cómo no va a darnos con él gratuitamente todas las cosas? 33¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica . 34¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió; más aún, que resucitó, que está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros? 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?... 36Como dice la Escritura: Por ti nos matan cada día, nos tratan como a ovejas de matadero . 37Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó. 38Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, 39ni la altura ni la profundidad * , ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.