Rom 12, 1-21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que os ofrezcáis a vosotros mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Tal debería ser vuestro culto espiritual * . 2Y no os acomodéis a la forma de pensar del mundo presente; antes bien, transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto. 3En virtud de la misión que me ha sido confiada, debo deciros que no os valoréis más de lo que conviene; tened más bien una sobria autoestima según la medida de la fe * que Dios ha otorgado a cada cual. 4Pues así como nuestro cuerpo, aunque es uno, posee muchos miembros, pero no todos desempeñan la misma función, 5así también nosotros, aunque somos muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo: los unos somos miembros para los otros * . 6Pero tenemos dones diferentes, según la gracia que Dios nos ha concedido: si es el don de profecía, ejerciéndolo en la medida de nuestra fe * ; 7si es el ministerio, sirviendo en el ministerio; si es la enseñanza, enseñando; 8si es la exhortación, exhortando. El que da, que dé con sencillez; el que preside, que sea solícito; el que ejerce la misericordia, que lo haga con jovialidad. 9Que vuestra caridad no sea fingida; detestad el mal y adheríos al bien; 10amaos cordialmente los unos a los otros, estimando * en más cada uno a los otros. 11Sed diligentes y evitad la negligencia. Servid al Señor * con espíritu fervoroso. 12Alegraos de la esperanza que compartís; no cejéis ante las tribulaciones y sed perseverantes en la oración. 13Compartid las necesidades de los santos y practicad la hospitalidad. 14Bendecid a los que os persiguen; no maldigáis. 15Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. 16Tened un mismo sentir los unos para con los otros. No seáis altaneros; inclinaos más bien por lo humilde. No os complazcáis en vuestra propia sabiduría . 17No devolváis a nadie mal por mal; procurad el bien a todos los hombres . 18Siempre que sea posible, y en cuanto de vosotros dependa, vivid en paz con todos. 19No os toméis la justicia por vuestra mano, queridos míos; dejad lugar a la ira * , pues dice la Escritura: Mía es la venganza; yo daré el pago merecido , dice el Señor. 20Antes al contrario, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza * . 21No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien.