Rom 1, 24-27
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)24Por eso, Dios los entregó * a sus apetencias y deseos, hasta un grado de impureza tal que deshonraron entre sí sus propios cuerpos. 25Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez de al Creador, que es bendito por los siglos. Amén * . 26Por eso, los entregó Dios a pasiones infames, pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza. 27Igualmente los hombres, abandonando la relación natural con la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros; cometieron actos infames hombres con hombres y, en consecuencia, recibieron en sí mismos el pago merecido de su extravío.