Ecl 4, 8-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)8hay quien vive solo, sin sucesor, sin hijos ni hermano; su fatiga no tiene límites, y sus ojos no se hartan de riquezas: «¿Para quién me fatigo entonces y me privo de felicidad?» También esto es vanidad y mal negocio. 9Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. 10Si uno cae, lo levantará su compañero; pero ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante. 11Si dos se acuestan, se calientan entre sí; pero el que está solo, ¿cómo se calentará? 12Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper * .