Ecl 3, 9-22
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)9¿Qué gana el que trabaja con fatiga? 10He considerado la tarea que Dios ha impuesto a los humanos para que en ella se ocupen. 11Él ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; y también ha puesto el conjunto del tiempo en sus corazones * , pero el hombre no es capaz de descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin. 12Sé bien que no hay para el hombre * mayor felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida. 13Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Dios. 14Sé bien que cuanto Dios hace es duradero * . Nada hay que añadir ni nada que quitar. Y así hace Dios que se le tema. 15Lo que es, ya antes fue; lo que será, ya es. Y Dios restaura lo pasado * . 16Más cosas todavía he visto bajo el sol: en la sede del derecho, la iniquidad; y en el sitial del justo * , el impío. 17Y dije para mí: Dios juzgará al justo y al impío, pues hay un tiempo para cada cosa y para cada acción aquí * . 18Sobre la conducta de los humanos reflexioné así: Dios los prueba y les demuestra que son como bestias * . 19Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad. 20Todos caminan hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo. 21¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra * ? 22Veo que no hay nada mejor para el hombre que gozar de sus obras, pues ésa es su paga. Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?