Ecl 2, 1-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Me dije para mis adentros: ¡Voy a probar con el placer y a disfrutar del bienestar! Pero vi que también esto es vanidad. 2A la risa llamé locura, y del placer dije: ¿Para qué vale? 3Traté de regalar * mi cuerpo con vino, mientras guiaba mi reflexión con sabiduría, y de entregarme a la necedad hasta ver en qué consistía la felicidad de los humanos, lo que hacen bajo el cielo durante los contados días de su vida. 4Emprendí mis grandes obras; construí palacios, planté viñas; 5me hice huertos y jardines, y los planté de toda clase de árboles frutales. 6Me construí albercas para que el agua regase la fértil fronda. 7Tuve siervos y esclavas: poseí servidumbre, así como ganados, vacas y ovejas, en mayor cantidad que ninguno de mis predecesores en Jerusalén. 8Atesoré también plata y oro, tributos de reyes y de provincias. Me procuré cantores y cantoras, toda clase de lujos humanos, coperos y reposteros * . 9Me hice grande y superé a todos mis predecesores en Jerusalén, asistido por mi sabiduría. 10Nada negué a mis ojos de cuanto me pedían, ni rehusé a mi corazón ninguna alegría, pues me solazaba en medio de todas mis fatigas, y esto me compensaba de todas mis fatigas. 11Consideré entonces todas las obras de mis manos y lo mucho que me fatigué haciéndolas, y vi que todo es vanidad y atrapar vientos, y que ningún provecho se saca bajo el sol.