Prov 7, 6-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)6Estaba yo en la ventana de mi casa, observando entre las rejas; 7miré al grupo de los ingenuos y distinguí entre los muchachos a un joven insensato: 8pasaba por la calle, junto a su esquina, y se dirigía a casa de ella. 9Era al anochecer, al caer el día, cuando llega la noche y oscurece. 10Entonces le sale al paso una mujer, con trazas y ademanes de prostituta. 11Es bullanguera y descarada, y sus pies nunca paran en casa. 12Ya sea en las calles o en las plazas, en cualquier esquina se pone al acecho. 13Ella lo agarra, lo besa y descaradamente le dice: 14«Tenía que ofrecer un sacrificio y hoy he cumplido mi promesa; 15por eso he salido en tu busca ansiosa de verte, y te he encontrado. 16He puesto colchas en mi cama y sábanas de lino egipcio; 17he perfumado mi lecho con mirra, áloe y cinamomo. 18Ven y saciémonos de caricias hasta la mañana, embriaguémonos de amores; 19pues mi marido no está en casa, ha emprendido un largo viaje; 20se llevó la bolsa del dinero y no regresará hasta la luna llena.» 21Con sus muchas artes lo conquista, lo seduce con sus labios lisonjeros. 22Y el ingenuo se va tras ella, como buey llevado al matadero, como ciervo atrapado en la red * ; 23hasta que una flecha le atraviesa el hígado, como pájaro que cae en la trampa, sin saber que le va la vida en ello. 24Ahora pues, hijo mío, escúchame; presta atención a mis palabras: 25no extravíes tu corazón tras sus caminos, no te pierdas por sus sendas, 26porque a muchos ha hecho caer malheridos y sus víctimas son incontables.