Prov 1, 1-33
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel: 2para aprender sabiduría e instrucción, para comprender dichos profundos; 3para adquirir la instrucción adecuada —justicia, equidad y rectitud—; 4para enseñar astucia a los simples, conocimiento y reflexión a los jóvenes; 5El sabio escucha y aumenta su saber, y el inteligente adquiere destreza. 6para descifrar proverbios y refranes, los dichos y enigmas de los sabios. 7El temor de Yahvé es el principio del conocimiento * ; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. 8Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, no olvides la enseñanza de tu madre; 9pues serán hermosa corona en tu cabeza y gargantilla en tu cuello. 10Hijo mío, si los pecadores intentan camelarte, no aceptes. 11Si te dicen: «¡Vente con nosotros, tendamos trampas mortales y acechemos por capricho al inocente; 12los devoraremos vivos como el abismo, enteros como a los que bajan a la tumba!; 13¡hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de botín; 14comparte tu suerte con nosotros y haremos bolsa común!», 15no sigas, hijo mío, su camino, aleja tus pasos de su senda; 16porque sus pies corren hacia el mal y se apresuran a derramar sangre * ; 17pues es inútil tender redes a la vista de los pájaros * . 18Se emboscan contra sí mismos y atentan contra sus propias vidas. 19Tal es el destino de la avaricia * : que quita la vida a su propio dueño. 20La sabiduría pregona por las calles * , en las plazas alza su voz * ; 21grita por encima del tumulto * , ante las puertas de la ciudad lanza sus pregones: 22«¿Hasta cuándo, inexpertos, amaréis la inexperiencia y vosotros, arrogantes, disfrutaréis con la arrogancia y vosotros, necios, odiaréis el saber? 23Atended a mis advertencias: derramaré mi espíritu para vosotros, y os comunicaré mis palabras. 24Os llamé y no hicisteis caso, os tendí mi mano y nadie atendió, 25despreciasteis mis consejos, no aceptasteis mis advertencias. 26También yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando os invada el terror, 27cuando os llegue, como huracán, el terror, cuando os sobrevenga la desgracia como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la aflicción. 28Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me encontrarán. 29Porque despreciaron el saber y no escogieron el temor de Yahvé; 30no aceptaron mis consejos, y despreciaron mis advertencias; 31comerán el fruto de sus acciones y se saciarán de sus planes. 32Su propia rebeldía matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos. 33Pero el que me escucha vivirá seguro, tranquilo y sin miedo a la desgracia.»