Nm 22, 26-34
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)26Volvió el Ángel de Yahvé a cambiar de sitio, y se puso en un paso estrecho, donde no había espacio para apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. 27Al ver la burra al Ángel de Yahvé, se tumbó, con Balaán encima. Balaán se enfureció y pegó a la burra con un palo. 28Entonces Yahvé abrió la boca de la burra, que dijo a Balaán: «¿Qué te he hecho yo para que me pegues? Con ésta ya van tres veces.» 29Respondió Balaán a la burra: «Porque te has burlado de mí. Ojalá tuviera una espada en la mano; ahora mismo te mataba.» 30Respondió la burra a Balaán: «¿No soy yo tu burra, y me has montado desde siempre hasta el día de hoy? ¿Acaso acostumbro a portarme así contigo?» Respondió él: «No.» 31Entonces abrió Yahvé los ojos de Balaán, que vio al Ángel de Yahvé, de pie en el camino, con la espada desenvainada en la mano. Entonces se inclinó y se postró rostro en tierra. 32El Ángel de Yahvé le dijo: «¿Por qué has pegado a tu burra hasta tres veces? He sido yo el que he salido a cerrarte el paso, porque éste es para mí un camino torcido * . 33La burra me ha visto y se ha apartado de mí tres veces. Gracias a que se ha desviado, porque, si no, para ahora te habría matado, y a ella la habría dejado con vida.» 34Dijo entonces Balaán al Ángel de Yahvé: «He pecado * , pues no sabía que tú te habías puesto en mi camino. Pero ahora mismo, si esto te parece mal, me vuelvo.»