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Nm 22, 1-41

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Luego partieron los israelitas y acamparon en las Estepas de Moab, al otro lado del Jordán, en frente de Jericó * . . 2Balac, hijo de Sipor, se enteró de todo lo que había hecho Israel con los amorreos 3y los de Moab se estremecieron ante la presencia del pueblo, pues era muy numeroso. Temerosos ante la presencia israelita, los de Moab 4dijeron a los ancianos de Madián: «Ahora veréis cómo esa multitud va a devastarlo todo a nuestro alrededor, como devasta el buey la hierba del campo.» Balac, hijo de Sipor, era rey de Moab por aquel tiempo. 5Envió mensajeros donde Balaán, hijo de Beor, a Petor del Río, en tierra de los hijos de Amav * , para que le dijeran: «Aquí hay un pueblo que, tras haber salido de Egipto, ha cubierto la superficie del territorio y se ha establecido frente a mí. 6Te ruego, pues, que vengas y me maldigas a ese pueblo, pues es más fuerte que yo; a ver si puedo vencerle y lo arrojo del país. Pues sé que el que tú bendices queda bendito y el que maldices, maldito.» 7Allá fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián, con la paga del vaticinio en sus manos. Llegaron donde Balaán y le transmitieron las palabras de Balac. 8Él les contestó: «Pasad aquí la noche y os responderé según lo que me diga Yahvé.» Los jefes de Moab se quedaron en casa de Balaán. 9Entró Dios donde Balaán y le dijo: «¿Qué hombres son ésos que están en tu casa?» 10Le respondió Balaán a Dios: «Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, me ha enviado a decir: 11Un pueblo que ha salido de Egipto ha cubierto la superficie del territorio. Ven, pues, maldícemelo, a ver si puedo vencerlo y expulsarlo.» 12Pero dijo Dios a Balaán: «No vayas con ellos ni maldigas a ese pueblo, porque es bendito.» 13Se levantó Balaán de madrugada y dijo a los jefes de Balac: «Id a vuestra tierra, porque Yahvé no quiere dejarme ir con vosotros.» 14Se levantaron, pues, los jefes de Moab, volvieron donde Balac y le dijeron: «Balaán se ha negado a venir con nosotros.» 15Balac envió otra vez jefes en mayor número y más ilustres que los anteriores. 16Fueron donde Balaán y le dijeron: «Esto dice Balac, hijo de Sipor: No rehúses, por favor, venir donde mí, 17que te recompensaré con grandes honores y haré todo lo que me digas. Te ruego que vengas y me maldigas a ese pueblo.» 18Respondió Balaán a los siervos de Balac: «Aunque me diera Balac su casa llena de plata y oro, no podría incumplir la orden de Yahvé mi Dios en nada, ni poco ni mucho. 19Quedaos aquí también vosotros esta noche y averiguaré qué más me dice Yahvé.» 20Entró Dios donde Balaán por la noche y le dijo: «¿No han venido esos hombres a llamarte? Levántate y vete con ellos. Pero has de cumplir la palabra que yo te diga.» 21Se levantó Balaán de madrugada, aparejó su asna * y se fue con los jefes de Moab. 22Cuando iba de camino, se encendió la ira de Yahvé y el Ángel de Yahvé se puso en el camino para estorbarle * . Él montaba la burra y sus dos muchachos iban con él. 23Cuando la burra vio al Ángel de Yahvé plantado en el camino, con la espada desenvainada en la mano, se apartó del camino y se fue a campo traviesa. Balaán pegó a la burra para hacerla volver al camino. 24Pero el Ángel de Yahvé se puso en un sendero entre las viñas, con una pared a un lado y otra a otro. 25Al ver la burra al Ángel de Yahvé, se arrimó a la pared y raspó el pie de Balaán contra la pared. Él la golpeó otra vez. 26Volvió el Ángel de Yahvé a cambiar de sitio, y se puso en un paso estrecho, donde no había espacio para apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. 27Al ver la burra al Ángel de Yahvé, se tumbó, con Balaán encima. Balaán se enfureció y pegó a la burra con un palo. 28Entonces Yahvé abrió la boca de la burra, que dijo a Balaán: «¿Qué te he hecho yo para que me pegues? Con ésta ya van tres veces.» 29Respondió Balaán a la burra: «Porque te has burlado de mí. Ojalá tuviera una espada en la mano; ahora mismo te mataba.» 30Respondió la burra a Balaán: «¿No soy yo tu burra, y me has montado desde siempre hasta el día de hoy? ¿Acaso acostumbro a portarme así contigo?» Respondió él: «No.» 31Entonces abrió Yahvé los ojos de Balaán, que vio al Ángel de Yahvé, de pie en el camino, con la espada desenvainada en la mano. Entonces se inclinó y se postró rostro en tierra. 32El Ángel de Yahvé le dijo: «¿Por qué has pegado a tu burra hasta tres veces? He sido yo el que he salido a cerrarte el paso, porque éste es para mí un camino torcido * . 33La burra me ha visto y se ha apartado de mí tres veces. Gracias a que se ha desviado, porque, si no, para ahora te habría matado, y a ella la habría dejado con vida.» 34Dijo entonces Balaán al Ángel de Yahvé: «He pecado * , pues no sabía que tú te habías puesto en mi camino. Pero ahora mismo, si esto te parece mal, me vuelvo.» 35Respondió el Ángel de Yahvé a Balaán: «Vete con esos hombres, pero no dirás nada más que lo que yo te diga.» Balaán marchó con los jefes de Balac. 36Cuando Balac se enteró de que llegaba Balaán, salió a su encuentro en dirección a Ar Moab * , en la frontera del Arnón, en los confines del territorio. 37Dijo Balac a Balaán: «¿No te mandé llamar? ¿Por qué no viniste donde mí? ¿Es que no puedo recompensarte?» 38Respondió Balaán a Balac: «Ya ves que he venido donde ti. ¿Pero podré acaso decir algo? Sólo diré la palabra que ponga Dios en mi boca.» 39Marchó Balaán con Balac y llegaron a Quiriat Jusot. 40Sacrificó Balac una vaca y una oveja y le envió porciones a Balaán y a los jefes que le acompañaban * . 41A la mañana, tomó Balac a Balaán y lo hizo subir a Bamot Baal, desde donde se divisaba un extremo del campamento * .