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Neh 8, 1-18

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Llegado el mes séptimo, todo el pueblo se congregó como un solo hombre en la plaza que está delante de la Puerta del Agua * . Dijeron al escriba Esdras que trajera el libro de la Ley de Moisés que Yahvé había prescrito a Israel * . 2Trajo el sacerdote Esdras la Ley ante la asamblea, integrada por hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era el día uno del mes séptimo * . 3Leyó una parte en la plaza que está delante de la Puerta del Agua, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón. Los oídos del pueblo estaban atentos al libro de la Ley. 4El escriba Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera levantado para esta ocasión. Junto a él estaban: a su derecha, Matitías, Sema, Anayas, Urías, Jilquías y Maasías, y a su izquierda, Pedayas, Misael, Malquías, Jasún, Jasbadaná, Zacarías y Mesulán * . 5Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo —pues estaba más alto que el resto de la gente— y al abrirlo, el pueblo entero se puso en pie. 6Esdras bendijo a Yahvé, el Dios grande; y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: «¡Amén! ¡Amén!»; e inclinándose se postraron ante Yahvé, rostro en tierra. 7(Josué, Baní, Serebías, Yamín, Acub, Sabtay, Hodías, Maasías, Quelitá, Azarías, Jozabad, Janán, Pelayas, que eran levitas, explicaban la Ley al pueblo, que seguía en pie * .) 8Y Esdras leyó * en el libro de la Ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido, para que comprendieran la lectura. 9Entonces (Nehemías —el gobernador * — y) Esdras, el sacerdote escriba (y los levitas que explicaban al pueblo) dijeron a todos los presentes: «Este día está consagrado a Yahvé vuestro Dios; no estéis tristes ni lloréis». (Pues todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.) 10Díjoles también: «Id y comed manjares grasos, bebed bebidas dulces y mandad su ración a quien no tiene nada preparado. Porque este día está consagrado a nuestro Señor. No estéis tristes: la alegría de Yahvé es vuestra fortaleza.» 11También los levitas tranquilizaban a la geste diciéndole: «Callad: este día es santo. No estéis tristes.» 12Y toda la gente se fue a comer y beber, a repartir raciones y hacer gran festejo, porque habían comprendido las palabras que les habían enseñado. 13El segundo día, los cabezas de familia de todo el pueblo, los sacerdotes y levitas se reunieron junto al escriba Esdras para comprender las palabras de la Ley. 14Y encontraron escrito en la Ley que Yahvé había mandado por medio de Moisés que los israelitas tenían que habitar en cabañas durante la fiesta del séptimo mes * . 15En cuanto lo oyeron, hicieron pregonar en todas las ciudades y en Jerusalén: «Salid al monte y traed ramas de olivo, de pino, de mirto, de palmera y de otros árboles frondosos, para hacer cabañas conforme a lo escrito.» 16La gente salió, trajeron ramas y se hicieron cabañas, cada uno en su terrado, en sus patios, en los atrios del templo de Dios, en la plaza de la Puerta del Agua y en la plaza de la Puerta de Efraín. 17Toda la asamblea, los que habían vuelto del cautiverio, construyó cabañas y habitó en ellas —cosa que los israelitas no habían hecho desde los días de Josué, hijo de Nun, hasta aquel día * — y hubo gran regocijo. 18Esdras leyó en el libro de la Ley de Dios diariamente, desde el primer día al último. Durante siete días se celebró fiesta; al octavo tuvo lugar, según la norma, una asamblea solemne.