Neh 5, 4-13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)4Otros decían: «Tenemos que pedir prestado dinero a cuenta de nuestros campos y de nuestras viñas para el impuesto del rey; 5y, a pesar de que formamos una sola fraternidad con nuestros hermanos, y de que nuestros hijos son como sus hijos, tenemos que entregar como esclavos a nuestros hijos y a nuestras hijas. ¡Algunas de nuestras hijas son incluso deshonradas! Y no podemos hacer nada, ya que nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros * .» 6Yo me indigné sobremanera al oír su queja y sus palabras. 7Tomé la firme determinación de reprender a los notables y a los consejeros, y les dije: «¡Menuda carga * impone cada uno de vosotros a su hermano!» Congregué contra ellos una gran asamblea, 8y les dije: «Nosotros hemos rescatado, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora sois vosotros los que vendéis a vuestros hermanos para que nosotros se los compremos! * » Ellos callaron sin saber qué responder. 9Yo * continué: «No está bien lo que estáis haciendo. ¿No queréis vivir respetando a nuestro Dios, para evitar los insultos de las naciones enemigas? 10También yo, mis hermanos y mi gente, les hemos prestado dinero y trigo. Pues bien, condonemos estas deudas. 11Restituidles inmediatamente sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas, y perdonadles la deuda * del dinero, del trigo, del vino y del aceite que les habéis prestado * .» 12Respondieron ellos: «Se lo restituiremos, y no volveremos a reclamarles nada. Haremos como tú has dicho.» Entonces llamé a los sacerdotes y les hice jurar que harían cumplir esta promesa. 13Luego sacudí los pliegues de mi manto, diciendo: «¡Así sacuda Dios, fuera de su casa y de su hacienda, a todo aquel que no mantenga esta palabra: así sea sacudido y despojado!» Toda la asamblea respondió: «¡Amén!», y alabó a Yahvé. La gente cumplió esta palabra.