Neh 2, 1-8
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1En el mes de Nisán, el año veinte del rey Artajerjes * , siendo yo copero real, tomé vino y se lo ofrecí al rey. (Anteriormente * nunca había estado yo triste.) 2Me dijo el rey: «¿Por qué ese semblante tan triste? Tú, enfermo no estás. ¿Acaso tienes alguna preocupación en tu interior?» Yo quedé muy turbado, 3y dije al rey: «¡Viva por siempre el rey! ¿Cómo no ha de estar triste mi semblante, cuando la ciudad donde están las tumbas de mis padres está en ruinas, y sus puertas devoradas por el fuego?» 4Replicóme el rey: «¿Qué deseas, pues?» Invoqué al Dios del cielo, 5y respondí al rey: «Si le place al rey y estás satisfecho de tu siervo, envíame a Judá, a la ciudad de las tumbas de mis padres, para que yo la reconstruya.» 6El rey, que tenía a la reina sentada a su lado, me preguntó: «¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo volverás?» Yo le fijé un plazo, que pareció aceptable al rey, y me dejó partir. 7Pero añadí al rey: «Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores de Transeufratina, para que me faciliten el camino hasta Judá; 8y asimismo una carta para Asaf, el encargado de los parques reales, para que me proporcione madera de construcción para las puertas de la ciudadela del templo, la muralla de la ciudad y la casa en la que tengo que instalarme.» El rey me lo concedió, pues la mano bondadosa de mi Dios estaba conmigo.