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Mt 7, 2-22

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

2Porque seréis juzgados con el juicio con que juzguéis, y seréis medidos con la medida con que midáis. 3¿Cómo eres capaz de mirar la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? 4¿O cómo vas a decir a tu hermano: ‘Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo? 5Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano. 6«No deis a los perros lo que es santo * , ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. 7«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. 8Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9¿Acaso alguno de vosotros le da una piedra a su hijo cuando le pide pan?; 10¿o le da una culebra cuando le pide un pez? 11Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! 12«Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos. En esto consisten la Ley y los Profetas. 13«Entrad por la entrada estrecha, porque ancha es la entrada y espacioso el camino * que lleva a la perdición; y son muchos los que entran por ella. 14En cambio, ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida! Y pocos son los que lo encuentran. 15«Guardaos de los falsos profetas * , que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. 18Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producirlos buenos. 19Todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego. 20Así que por sus frutos los reconoceréis. 21«No todo el que me diga ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me dirán aquel Día * : ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’