Mt 26, 47-53
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)47Todavía estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso armado con espadas y palos. Venían de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. 48El que le iba a entregar les había dado esta señal: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es; detenedlo.» 49Al instante se acercó a Jesús y le dijo: «¡Salve, Rabbí!», y le dio un beso. 50Jesús replicó: «Amigo, ¡a lo que estás aquí * !» Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le detuvieron. 51En esto, uno de los que estaban con Jesús echó mano a su espada, la sacó e, hiriendo al siervo del Sumo Sacerdote, le llevó la oreja. 52Le dijo entonces Jesús: «Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada perecerán a espada. 53¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles?