Mal 3, 8-10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)8¿Puede un hombre defraudar * a Dios? ¡Pues vosotros me defraudáis! —Y encima decís: ¿En qué te hemos defraudado? —En el diezmo y en la ofrenda reservada * . 9Estáis repletos de maldición, pues me defrauda la nación entera. 10Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi templo; ponedme así a prueba, dice Yahvé Sebaot, y veréis cómo os abro las esclusas del cielo y derramo sobre vosotros la benéfica lluvia hasta que se agote.