Mc 15, 37-39
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)37Pero Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró. 38Entonces el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. 39El centurión, que estaba frente a él, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios * .»