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Mc 13, 24-37

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

24«Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, 25las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. 26Entonces verán al Hijo del hombre viniendo entre nubes con gran poder y gloria; 27entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. 28«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 29Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. 30Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo; sólo el Padre. 33«Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. 34Es lo mismo que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que esté en vela. 35Velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, a medianoche, al cantar del gallo o de madrugada * . 36No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. 37Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!»