Mc 1, 29-45
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)29Cuando salió de la sinagoga, se fue * con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 30La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y le hablaron de ella. 31Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre desapareció, y ella se puso a servirles. 32Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron a todos los que se encontraban mal y a los endemoniados. 33La población entera estaba agolpada a la puerta. 34Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Pero no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían * . 35De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario; y allí se puso a hacer oración. 36Simón y sus compañeros fueron en su busca. 37Al encontrarlo, le dijeron: «Todos te buscan.» 38Él replicó: «Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí; pues para eso he salido * .» 39Así que se puso a recorrer toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios. 40Se le acercó un leproso que, puesto de rodillas, le decía suplicante: «Si quieres, puedes limpiarme.» 41Encolerizado * , extendió su mano, lo tocó y le dijo: «Quiero. Queda limpio.» 42Al instante le desapareció la lepra y quedó limpio. 43Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 44«Mira, no digas nada a nadie. Pero vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.» 45Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ningún pueblo, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.