Lc 8, 22-25
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)22Cierto día subió a una barca con sus discípulos y les dijo: «Pasemos a la otra orilla del lago.» Y se hicieron a la mar. 23Mientras ellos navegaban, se quedó dormido. Se abatió entonces sobre el lago una borrasca tal que la barca se anegaba y estaban en peligro. 24Ellos, acercándose, le despertaron: «¡Maestro, Maestro, nos hundimos!» Él, habiéndose despertado, increpó al viento y al oleaje, que amainaron y sobrevino la bonanza. 25Entonces les dijo: «¿Dónde está vuestra fe?» Ellos, llenos de temor, se decían entre sí maravillados: «¿Quién es éste, que conmina a los vientos y al agua, y le obedecen?»