Lc 5, 1-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Estando Jesús a la orilla del lago de Genesaret, la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios. 2En esto vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. 3Subió entonces a una de las barcas, que era de Simón, y le rogó que se alejara un poco de tierra. Se sentó y empezó a enseñar desde la barca a la muchedumbre. 4Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» 5Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, basta que tú lo dices, echaré las redes.» 6Así lo hicieron, y pescaron tan gran cantidad de peces que las redes amenazaban con romperse. 7Entonces llamaron por señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. 8Al verlo, Simón Pedro * cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.» 9Y es que el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían capturado. 10Y lo mismo les ocurrió a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón * . Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» 11Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.