Lc 24, 37-39
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)37Sobresaltados y asustados, creyeron ver un espíritu. 38Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis? ¿Por qué alberga dudas vuestra mente? 39Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y pensad que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo.»