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Lc 24, 15-31

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

15Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y se puso a caminar a su lado. 16Pero sus ojos estaban como incapacitados para reconocerle * . 17Él les preguntó: «¿De qué vais discutiendo por el camino?» Ellos se pararon con aire entristecido * . 18Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no se ha enterado de lo que ha pasado allí estos días?» 19Él les dijo: «¿Qué ha ocurrido?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazoreo * , un profeta poderoso en obras y palabras a los ojos de Dios y de todo el pueblo: 20cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados lo condenaron a muerte y lo crucificaron. 21Nosotros esperábamos que iba a ser él quien liberaría a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que eso pasó. 22El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro 23y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. 24Fueron también algunos de los nuestros * al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron.» 25Él les dijo: «¡Qué poco perspicaces sois y qué mente más tarda tenéis para creer todo lo que dijeron los profetas! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera eso para entrar así en su gloria?» 27Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les fue explicando lo que decían de él todas las Escrituras. 28Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. 29Pero ellos le rogaron insistentemente: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Entró, pues, y se quedó con ellos. 30Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. 31Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista.