Lc 22, 7-38
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)7Llegó el día de los Ázimos, en el que se había de sacrificar el cordero de Pascua. 8Jesús envió a Pedro y a Juan con este encargo: «Id y preparadnos la Pascua para que la comamos.» 9Ellos le preguntaron: «¿Dónde quieres que la preparemos?» 10Les respondió: «Cuando entréis en la ciudad, os saldrá al paso un hombre con un cántaro de agua; seguidle y veréis que entra en una casa. 11Decid entonces al dueño: ‘El Maestro te pregunta: ¿Dónde está la sala donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?’ 12Él os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta; haced allí los preparativos.» 13Fueron y lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua. 14Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles 15y les dijo * : «Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer; 16porque os digo que ya no volveré a comerla hasta que halle su cumplimiento * en el Reino de Dios.» 17Tomó luego una copa * , dio gracias y dijo: «Tomad esto y repartidlo entre vosotros; 18porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.» 19Tomó luego pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: «Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» 20De igual modo, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros * . 21«Sabed que la mano del que me entrega está aquí conmigo, sobre la mesa. 22Ciertamente el Hijo del hombre se marcha, según está determinado, pero ¡ay de aquel por quien es entregado!» 23Entonces se pusieron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer aquello. 24Entre ellos hubo también un altercado sobre quién de ellos parecía ser el mayor. 25Él les dijo: «Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos y los que las oprimen se hacen llamar bienhechores. 26Pero no actuéis así vosotros, pues el mayor entre vosotros ha de ser como el más joven, y el que gobierna, como el que sirve. 27Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. 28«Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; 29yo, por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, 30para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 31* «¡Simón, Simón! Sábete que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo, 32pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos * .» 33Él replicó: «Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y la muerte.» 34Pero Jesús contestó: «Te digo, Pedro, que hoy mismo, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces.» 35Les dijo también: «Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin sandalias, ¿os faltó algo?» Ellos contestaron: «Nada.» 36Y añadió: «Pues ahora, el que tenga bolsa, que la tome, y también alforja; y el que no tenga, que venda su manto y se compre una espada * . 37Porque os digo que es necesario que se cumpla en mí eso que está escrito: Ha sido contado entre los malhechores. Porque lo que se refiere a mí toca a su fin.» 38Ellos dijeron: «Señor, aquí hay dos espadas.» Respondió él: «Basta.»