Lc 20, 20-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)20Mientras ellos se quedaban al acecho, le enviaron unos espías que fingieran ser honestos, para sorprenderle así en alguna palabra y poderle entregar al poder y autoridad del procurador. 21Le preguntaron: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud y que no tienes en cuenta la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios: 22¿Nos es lícito pagar tributo al César o no?» 23Pero él, sospechando que actuaban con astucia, les dijo: 24«Mostradme un denario. ¿De quién lleva la imagen y la inscripción?» Ellos respondieron: «Del César.» 25Él les dijo entonces: «Pues bien, lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios.» 26No pudieron sorprenderle en ninguna palabra ante la gente. Así que, maravillados por su respuesta, se callaron.