Lc 14, 1-14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Un sábado fue a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos le estaban acechando. 2Había allí casualmente, delante de él, un hombre hidrópico. 3Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?» 4Pero ellos guardaron silencio. Entonces le tomó, le curó y lo despidió. 5Y a ellos les dijo: «¿Quién de vosotros, si se le cae un hijo * o un buey a un pozo en día de sábado, no lo saca al momento?» 6Y no supieron qué responder. 7Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 8«Cuando alguien te invite a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya invitado a otro más distinguido que tú 9y, viniendo el que os invitó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y tengas que ir, avergonzado, a sentarte en el último puesto. 10Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, siéntate en un lugar más digno.’ Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. 11Porque todo el que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado.» 12Dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez y tengas ya tu recompensa * . 13Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos. 14Así serás dichoso, porque, al no poder corresponderte, serás recompensado en la resurrección de los justos.»