Lc 13, 13-23
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)13Y le impuso las manos. Al instante se enderezó y empezó a alabar a Dios. 14Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado * , comentaba con la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar. Venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.» 15Replicóle el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? 16Y a ésta, que es hija de Abrahán, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?» 17Cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban abochornados; la gente, en cambio, se alegraba con las maravillas que hacía. 18Decía también: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? 19Es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.» 20Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? 21Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.» 22Mientras caminaba hacia Jerusalén, iba atravesando ciudades y pueblos enseñando. 23Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» Él les respondió: