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Jr 44, 15-27

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

15Todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban incienso a otros dioses, así como todas las mujeres presentes —una gran concurrencia— y toda la gente establecida en territorio egipcio, en Patrós, respondieron a Jeremías: 16«En eso que nos has dicho en nombre de Yahvé, no te hacemos caso, 17sino que cumpliremos concienzudamente cuanto tenemos prometido, que es quemar incienso a la Reina de los Cielos * y hacerle libaciones, como venimos haciendo nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros dignatarios en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que nos hartábamos de pan, éramos felices y ningún mal nos sucedía. 18En cambio, desde que dejamos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones, carecemos de todo y vamos acabando, víctimas de la espada y del hambre.» 19«Pues * cuando nosotras quemábamos incienso a la Reina de los Cielos y nos dedicábamos a hacerle libaciones, ¿acaso le hacíamos pasteles con su efigie, derramando libaciones, sin que nuestros maridos lo supieran?» 20Jeremías dijo a toda la gente, hombres, mujeres y cuantos le habían contestado algo: 21«¿Creéis que Yahvé no recordaba ni tenía en cuenta aquel incienso que ofrecíais en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y dignatarios, y el pueblo de la tierra? 22Yahvé ya no pudo soportar por más tiempo el espectáculo de vuestras malas acciones, de las abominaciones que habíais hecho, y vuestra tierra se convirtió en una ruina, en tema de pasmo y maldición, y se quedó sin habitantes —como lo está hoy día—. 23Todo fue porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Yahvé, sin escuchar la voz de Yahvé y sin conduciros según su Ley, sus preceptos y sus estatutos. Por eso pronunció contra vosotros aquella calamidad, que continúa hoy día.» 24Dijo Jeremías a toda la gente y a todas las mujeres: «Oíd la palabra de Yahvé —todo Judá, los que vivís en Egipto—. 25Esto dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Vosotros y vuestras mujeres lo dijisteis de palabra y con vuestras manos cumplisteis lo dicho: ‘Sin falta realizaremos los votos que hicimos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones.’ Mantened, pues, vosotras vuestros votos y realizad vuestras promesas sin falta. 26Empero, oíd la palabra de Yahvé, todo Judá, los que vivís en Egipto. Mirad, yo he jurado por mi ilustre Nombre —dice Yahvé— que no será más mi Nombre pronunciado por boca de ninguno de Judá, de esos que suelen jurar ‘¡Por vida del Señor Yahvé * !’ en toda la tierra de Egipto. 27Mirad que estoy alerta sobre ellos para mal, no para bien, pues todos los judaítas que están en Egipto serán consumidos por la espada y el hambre, hasta que desaparezcan.