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Jr 44, 11-19

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

11Por tanto, esto dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Estoy fijando mi vista en vosotros para mal, para extirpar a todo Judá. 12Echaré mano al resto de Judá —los que enderezaron rumbo a Egipto, para entrar allí como refugiados— y haré que todos ellos tengan su fin en Egipto: caerán víctimas de la espada, acabarán consumidos por el hambre. Del chico al grande morirán víctimas de la espada y del hambre, y se convertirán en tema de imprecación y asombro, de maldición y oprobio. 13Castigaré a los que viven en Egipto, lo mismo que castigué a Jerusalén con la espada, el hambre y la peste, 14y del resto de Judá, que llegaron como refugiados a Egipto, no quedará evadido ni superviviente para volver a tierra de Judá, adonde se prometen volver para quedarse allí, porque ya no volverán más que algunos huidos. 15Todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban incienso a otros dioses, así como todas las mujeres presentes —una gran concurrencia— y toda la gente establecida en territorio egipcio, en Patrós, respondieron a Jeremías: 16«En eso que nos has dicho en nombre de Yahvé, no te hacemos caso, 17sino que cumpliremos concienzudamente cuanto tenemos prometido, que es quemar incienso a la Reina de los Cielos * y hacerle libaciones, como venimos haciendo nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros dignatarios en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que nos hartábamos de pan, éramos felices y ningún mal nos sucedía. 18En cambio, desde que dejamos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones, carecemos de todo y vamos acabando, víctimas de la espada y del hambre.» 19«Pues * cuando nosotras quemábamos incienso a la Reina de los Cielos y nos dedicábamos a hacerle libaciones, ¿acaso le hacíamos pasteles con su efigie, derramando libaciones, sin que nuestros maridos lo supieran?»