Jr 38, 7-13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)7Pero Ebedmélec el cusita * —un eunuco de la casa del rey— oyó que habían metido a Jeremías en la cisterna. El rey estaba sentado en la puerta de Benjamín. 8Salió Ebedmélec del palacio real y habló al rey en estos términos: 9«Oh, mi señor, el rey, está muy mal todo cuanto esos hombres han hecho con el profeta Jeremías, arrojándolo a la cisterna. Total, lo mismo se iba a morir de hambre, pues no quedan ya víveres en la ciudad.» 10Entonces ordenó el rey a Ebedmélec el cusita: «Toma tú mismo de aquí treinta hombres, y saca al profeta Jeremías del pozo antes de que muera.» 11Ebedmélec tomó consigo a los hombres y, entrando en el palacio real, al vestuario del tesoro * , tomó allí deshechos de paños y telas, y con sogas los descolgó por la cisterna hasta Jeremías. 12Dijo Ebedmélec el cusita a Jeremías: «Hala, ponte los deshechos de paños y telas entre los sobacos y las sogas.» Así lo hizo Jeremías, 13y halando a Jeremías con las sogas lo subieron de la cisterna. Y Jeremías se quedó en el patio de la guardia.