Jr 14, 3-6
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)3Sus nobles mandaban a los pequeños por agua: llegaban a los aljibes y no la encontraban; volvían con sus cántaros vacíos. Quedaban corridos y avergonzados y se cubrían la cabeza. 4El suelo está consternado por no haber lluvia en la tierra. Confusos andan los labriegos, se han cubierto la cabeza. 5Hasta la cierva en el campo parió y abandonó a su cría, porque no había césped. 6Los onagros se paraban junto a los calveros, aspiraban el aire como chacales, tenían los ojos consumidos por falta de hierba.