Jn 9, 13-34
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)13Entonces llevaron a los fariseos al que antes era ciego. 14(Era sábado el día en que Jesús hizo barro * y le abrió los ojos.) 15También los fariseos le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.» 16Algunos fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes signos?» Y había disensión entre ellos. 17Entonces le preguntaron otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» Él respondió: «Que es un profeta.» 18Los judíos no creían que aquel hombre hubiera sido ciego; así que llamaron a los padres del que había recobrado la vista * 19y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?» 20Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. 21Pero cómo ve ahora, lo ignoramos; y tampoco sabemos quién le ha abierto los ojos. Preguntadle * , que ya tiene edad y puede hablar de sí mismo.» 22Sus padres decían esto por miedo a los judíos, pues éstos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno lo reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga * . 23Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él.» 24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios * . Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» 25Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.» 26Le preguntaron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?» 27Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?» 28Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es.» 30El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. 31Sabemos que Dios no presta atención a los pecadores; sin embargo, escucha al que es religioso y cumple su voluntad. 32Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento * . 33Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.» 34Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado, ¿y pretendes darnos lecciones?» Y lo echaron fuera.