Jn 8, 13-59
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)13Los fariseos le dijeron: «Tu testimonio no vale, pues das testimonio de ti mismo.» 14Jesús les respondió: «Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy * . 15Vosotros juzgáis según la carne * , pero yo no juzgo * a nadie; 16y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado. 17Y vuestra Ley reconoce la validez del testimonio de dos personas. 18Yo doy testimonio de mí mismo, pero también da testimonio de mí el Padre que me ha enviado.» 19Le preguntaron entonces: «¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «Ni me conocéis a mí ni conocéis a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.» 20Estas palabras las pronunció en el Tesoro, mientras enseñaba en el Templo. Y nadie le prendió, pues todavía no había llegado su hora. 21Jesús les habló de nuevo: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, pero moriréis en vuestro pecado * . Vosotros no podéis ir adonde yo voy.» 22Los judíos se decían: «¿Pensará suicidarse? ¿Pues cómo que no podemos ir adonde él va?» 23Pero Jesús replicó: «Vosotros sois de abajo; yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo; yo no soy de este mundo. 24Ya os he dicho antes que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy * , moriréis en vuestros pecados.» 25Entonces le preguntaron: «¿Quién eres tú?» Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo * . 26Mucho podría hablar de vosotros y emitir un juicio, pero el que me ha enviado es veraz, y sólo lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo.» 27No comprendieron que les hablaba del Padre. 28Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy * , y que no hago nada por propia iniciativa; sino que sólo hablo lo que el Padre me ha enseñado. eso es lo que hablo. 29Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.» 30Al hablar así, muchos creyeron en él. 31Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32conoceréis la verdad * y la verdad os hará libres.» 33Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: ‘Os haréis libres’?» 34Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es un esclavo * . 35Y el esclavo no se queda en casa para siempre; en cambio el hijo se queda para siempre * . 36Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. 37Ya sé * que descendéis de Abrahán; pero tratáis de matarme, porque mi palabra no prende en vosotros. 38Yo hablo lo que he visto junto a mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído a vuestro padre.» 39Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abrahán.» Jesús les dijo: «Si sois hijos de Abrahán, haced las obras de Abrahán. 40Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que he oído de Dios. Eso no lo hizo Abrahán. 41Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.» Ellos le replicaron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución * ; no tenemos más padre que a Dios.» 42Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado. 43¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque estáis impedidos para escuchar mi palabra * . 44Vosotros sois hijos de vuestro padre el diablo, y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Éste fue homicida desde el principio, y no se mantuvo * en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira * . 45Pero a mí, como os digo la verdad, no me creéis. 46¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador * ? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? 47El que es de Dios escucha las palabras de Dios; vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios.» 48Los judíos le respondieron: «¿No decimos, con razón, que eres samaritano y que tienes un demonio?» 49Respondió Jesús: «Yo no tengo un demonio, sino que honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis a mí. 50Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga. 51En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no gustará la muerte jamás.» 52Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abrahán murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi palabra, no probará la muerte jamás.’ 53¿Eres tú acaso más grande que nuesro padre Abrahán, que murió? Y también los profetas murieron. ¿Quién te crees que eres?» 54Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, 55y sin embargo no le conocéis. Yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su palabra. 56Vuestro padre Abrahán se regocijó pensando en ver mi Día; * lo vio y se alegró * .» 57Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abrahán?» 58Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo que antes de que Abrahán existiera, Yo Soy.» 59Entonces tomaron piedras para tirárselas * ; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.