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Jn 8, 12-30

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

12Jesús les habló otra vez; les dijo: «Yo soy la luz del mundo; la persona que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.» 13Los fariseos le dijeron: «Tu testimonio no vale, pues das testimonio de ti mismo.» 14Jesús les respondió: «Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy * . 15Vosotros juzgáis según la carne * , pero yo no juzgo * a nadie; 16y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado. 17Y vuestra Ley reconoce la validez del testimonio de dos personas. 18Yo doy testimonio de mí mismo, pero también da testimonio de mí el Padre que me ha enviado.» 19Le preguntaron entonces: «¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «Ni me conocéis a mí ni conocéis a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.» 20Estas palabras las pronunció en el Tesoro, mientras enseñaba en el Templo. Y nadie le prendió, pues todavía no había llegado su hora. 21Jesús les habló de nuevo: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, pero moriréis en vuestro pecado * . Vosotros no podéis ir adonde yo voy.» 22Los judíos se decían: «¿Pensará suicidarse? ¿Pues cómo que no podemos ir adonde él va?» 23Pero Jesús replicó: «Vosotros sois de abajo; yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo; yo no soy de este mundo. 24Ya os he dicho antes que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy * , moriréis en vuestros pecados.» 25Entonces le preguntaron: «¿Quién eres tú?» Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo * . 26Mucho podría hablar de vosotros y emitir un juicio, pero el que me ha enviado es veraz, y sólo lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo.» 27No comprendieron que les hablaba del Padre. 28Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy * , y que no hago nada por propia iniciativa; sino que sólo hablo lo que el Padre me ha enseñado. eso es lo que hablo. 29Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.» 30Al hablar así, muchos creyeron en él.