Jn 4, 4-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)4Tenía que pasar por Samaría. 5Llegó a un pueblo de Samaría llamado Sicar * , cerca de la heredad que Jacob legó a su hijo José. 6Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que estaba cansado de tanto andar, se había sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta * . 7Llegó entonces una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo: «Dame de beber.» 8(Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.) La samaritana le respondió: 9«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer de Samaría * ?» (Es que los judíos no se tratan con los samaritanos.) 10Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y supieras quién es el que te dice ‘Dame de beber’, tú se lo habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.» 11Contestó la mujer: «Señor, el pozo es hondo y no tienes con qué sacarla; ¿cómo es que tienes esa agua viva? 12¿Te crees más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?» 13Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed; 14pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás, pues el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna * .» 15Le dijo la mujer: «Señor, dame de esa agua, para no volver a tener sed y no tener que venir aquí a sacarla.» 16Él le contestó: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá.» 17La mujer le dijo: «No tengo marido.» Jesús le respondió: «Bien has dicho que no tienes marido, 18porque has tenido cinco, y el que ahora tienes no es marido tuyo. En eso has dicho la verdad * .» 19La mujer replicó: «Señor, veo que eres un profeta. 20Nuestros padres adoraron en este monte * , pero vosotros decís que el lugar donde se debe adorar es Jerusalén.» 21Jesús le contestó: «Créeme, mujer, que llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad * , porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. 24Dios es espíritu, y los que adoran deben adorar en espíritu y verdad.» 25Le dijo la mujer: «Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo desvelará todo * .» 26Jesús le respondió: «Yo soy, el que está hablando contigo.»