Jn 18, 12-24
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)12Entonces la cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, le ataron 13y lo condujeron primero a casa de Anás, pues era suegro de Caifás, el Sumo Sacerdote de aquel año. 14Caifás era el que había aconsejado a los judíos que convenía que muriera un solo hombre por el pueblo. 15Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo * . Este discípulo, como era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, 16mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro. 17La muchacha portera dijo a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Respondió él: «No lo soy.» 18Los siervos y los guardias estaban calentándose en torno a unas brasas, porque hacía frío. También Pedro estaba con ellos calentándose. 19El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina. 20Jesús le respondió: «He hablado abiertamente ante todo el mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hablado nada a ocultas. 21¿Por qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado; ellos saben lo que he dicho.» 22Apenas dijo esto, uno de los guardias presentes dio una bofetada a Jesús, diciendo: «¿Así contestas al Sumo Sacerdote?» 23Jesús le respondió: «Si he hablado mal, di lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» 24Anás entonces le envió atado al Sumo Sacerdote Caifás * .