Jn 11, 47-57
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)47Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y se preguntaban: «¿Qué hacemos? Es cierto que este hombre realiza muchos signos. 48Si le dejamos que siga así, todos creerán en él, y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo * y nuestra nación.» 49Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada, 50ni caéis en la cuenta de que conviene que muera uno solo por el pueblo, y así no perezca toda la nación.» 51Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación 52— y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos * —. 53Desde ese día, se pusieron de acuerdo para matarlo. 54Por eso, Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró a la región cercana a la estepa, a un pueblo llamado Efraín * , donde se estableció con sus discípulos. 55Como estaba cerca la Pascua de los judíos * , muchos del país habían subido a Jerusalén * para purificarse. 56La gente buscaba a Jesús, y los que estaban en el Templo se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?» 57Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle.